10 jul 2011

Energías alternativas

Energías alternativas

Luis González[1], Julio Medina[2],  Diego Viqueira[3]




Resumen: Desde que el hombre primitivo descubrió el fuego, lo que le permitió cocinar sus alimentos y poder despejar aquellos lugares que le eran inaccesibles, ha venido utilizando distintos medios para obtener la energía necesaria para diversos usos. Recién en el siglo XVIII con la Revolución Industrial, pudo dar un salto trascendente en el uso de las energías proporcionadas principalmente por el carbón y el petróleo.
Actualmente, ante la mayor demanda de energía a nivel mundial, la constante y creciente contaminación ambiental, el calentamiento global y la posibilidad cada vez más real del agotamiento del petróleo; muchos países están abocados en la búsqueda de otros tipos de energías que lo reemplacen.
El presente trabajo está orientado en la búsqueda de información sobre  las nuevas energías o energías alternativas, muchas de las cuales están aún en  etapas de  pruebas e investigación; y constituye también, una primera entrega de una serie de artículos sobre la misma temática.

Palabras clave: Energía mareomotriz, localización, impacto visual.
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Energía mareomotriz

El movimiento de las mareas ha sido, desde hace mucho tiempo, de interés para el hombre. En la actualidad la energía mareomotriz ha demostrado ser una fuente de suministro eléctrico viable en aquellas zonas costeras que tienen la particularidad de poseer grandes movimientos oscilatorios del mar. Esto es posible mediante el aprovechamiento de la diferencia que diariamente se da en el nivel de las mareas. El mecanismo consiste en almacenar agua en el momento de marea alta (pleamar), y liberarla posteriormente durante la bajamar, logrando que las aguas a su paso activen  turbinas generadoras de electricidad. Para que la potencia pueda ser aprovechada de manera eficiente, es necesario que la amplitud de las mareas sea de al menos de cinco metros de alto y que exista un golfo que permita el almacenamiento del agua durante la pleamar.
Se estima que el potencial total del planeta para la producción de energía eléctrica de fuente mareomotriz se ubica en torno a los 64.000 megavatios. De ese volumen, la potencia realmente aprovechable rondaría los 15.000 megavatios. Anualmente la energía mareomotriz podría aportar unos 635.000 gigavatios / hora, lo que equivale a 1.045 millones de barriles de petróleo o a 392 millones de toneladas de carbón.
Las áreas con mejores condiciones para la instalación de este tipo de centrales eléctricas se encuentran en el litoral atlántico canadiense, en las regiones costeras francesas de Bretaña y Baja Normandía, en el sudoeste de Inglaterra, en el Mar Blanco – al noroeste de Rusia, en el Mar de Ojotsk – al este de Rusia y en la franja costera de la Patagonia Argentina, más precisamente, en el litoral marítimo de Chubut y Santa Cruz.

Centrales en el mundo

La primera obra de gran escala para la explotación de este tipo de energía empezó hace poco mas de medio siglo, en el estuario del río Rance (Bretaña Francesa), una zona donde la amplitud de las mareas llegan a alcanzar los 13,5 metros de altura. La usina empezó a funcionar en 1966 y posee un dique de 750 metros de longitud, con 24 turbinas que producen 240 megavatios.
En 1968 Rusia inauguró una usina en el fiordo de Kislaya Guba, sobre el Mar de Barents, próximo a la frontera con Finlandia. En un principio generaba 400 kilovatios de energía, pero luego su capacidad se incrementó llegando a los 1.200 kilovatios.
En 1980 China puso en marcha  una central de energía mareomotriz en Jiangxia, con una capacidad instalada de 3.200 kilovatios.
En 1984 Canadá inauguró la estación experimental de Anápolis Royal, en la bahía de Fundy (donde hay olas de hasta 16 metros de altura), con una potencia instalada de 20.000 kilovatios.
“Además de renovable y no contaminante, esta fuente energética no concentra población y en los lugares aptos no fluctúa con la época de año, si bien representa un impacto visual, la localización es puntual y el traslado de energía muy costoso” (Stanganelli, 2006, p.56).

Posibilidades argentinas

La costa atlántica Patagónica posee uno de los lugares naturales ideales para el desarrollo de energía mareomotriz. Sus olas llegan a alcanzar alturas que van desde los 5 a los 12 metros. Actualmente, los expertos se concentran en la Península de Valdés, donde el istmo Ameghino separa a los golfos San José y Nuevo, actuando como dique neutral. Entre estos dos golfos existe un desfasaje de mareas de cinco horas, por lo que la usina podría llegar a producir más de 8.000 millones de kilovatios / hora en forma continua.
El gobierno de Santa Cruz  firmó el 10 de septiembre de 2010, un convenio con las empresas ENARSA (Energía Argentina S.A.) y GENTERSA (Generación Térmica S.A.), para la elaboración de un estudio de factibilidad con vistas a instalar nuestra primera central generadora de energía mareomotriz.

Bibliografía

  • Stanganelli, Isabel: Las fuentes de energía en el cono sur. Mendoza, Caviar Blue, 2006.
  • Roca, Mariano: Revista Def, Buenos Aires, TAEDA, 2011.
  • Secretaría de Energía de la Nación Argentina. Disponible en: www.energia.gov.ar
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www.geohistoricoeducativo.blogspot.com


[1]  Estudiantes de la carrera de Profesorado en Geografía, tercer año, cátedra Investigación Geográfica I del I.S.F.D. Nº 34. El Palomar. Buenos Aires.



1 comentario:

  1. Estaría bueno que vean si tienen la posibilidad de acceder al convenio firmado.

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