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21 sept 2011

Turismo II


Cuentas satélites del Turismo

Impacto económico del turismo

Barrios Rosaura, Gianelli Martín, Taranto Marina

Resumen: El siguiente informe tiene como fin dar una visión sobre el impacto económico de la actividad turística. Se hará referencia a las Cuentas Satélites del Turismo (CST); a la clasificación y definición de conceptos básicos acerca del consumo turístico y a las personas que lo consumen.
Los servicios turísticos tienen algunas particularidades que lo hacen diferente al resto de las actividades económicas, como por ejemplo, los productos turísticos no son almacenables y la demanda por parte de los consumidores es impredecible.
 
Palabras clave: Cuentas satélites- turismo- impacto económico.


Se torna muy difícil cuantificar el impacto económico de la actividad turística, debido a que la misma presenta un tipo especial de consumidor; el visitante. A diferencia de la mayoría del resto de las actividades económicas, no podemos  definir con precisión los ingresos generados por la actividad turística, así por ejemplo los servicios prestados por un restaurante, o los productos vendidos en un determinado comercio, si son consumidos por los visitantes, forman parte del impacto económico del turismo sobre la economía del lugar.
Cabe señalar que cuando se estudian los gastos realizados por los visitantes, no se tiene la certeza si el total de los mismos, ya que se pueden alcanzar diversas ramas de actividad, abarca más que los tradicionales, como por ejemplo, hotelería, pasajes aéreos o agencias de viajes, sino también el comercio, servicios bancarios y servicios públicos, entre otros.
Dada la diversidad de actividades involucradas en el turismo y las características particulares del consumidor, el impacto económico del turismo, no se puede medir con el sistema tradicional de contabilidad nacional.
La CST se puede considerar como un Sistema de Información Macroeconómica que permite conocer y dimensionar la construcción del turismo en la economía; identifica las actividades productivas que generan bienes y servicios destinados a turistas y cuantifica su aporte a la economía y su relación con las actividades de producción. (SERNATUR, 1999, p. 16)
La CST brinda información sobre el consumo turístico, la inversión, empleo generado y la demanda turística, entre otros.
Durante el último cuarto del siglo XX, debido al desarrollo de la actividad turística, surgió la necesidad de desarrollar esta metodología, permitiendo comparar los resultados a nivel internacional. Sobre la base de un sistema normalizado y a medida que los distintos países desarrollan su CST, es factible realizar comparaciones internacionales con una base común.
Cabe aclarar y definir algunos conceptos básicos, ya que las personas que tengan acceso al informe, tal vez no sean idóneas en el tema del turismo.
Según la organización mundial del turismo (OMT) el turismo se describe como las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno o lugar de residencia, por un período consecutivo inferior a un año, ya sea el motivo del mismo ocio, trabajo u otros motivos no relacionados con una actividad remunerada en el lugar visitado:
Los Turistas son aquellos que realizan al menos un pernocte en el lugar visitado, en cambio, los excursionistas son los que permanecen en el destino menos de 24 horas. Pero también existe otra clasificación referida a las formas del turismo, en donde se tiene en cuenta el lugar de residencia y el lugar de destino. Por ejemplo: Turismo Interno refiriéndose así al realizado por los residentes de un país dentro de sus fronteras; Turismo Receptor realizado por visitantes extranjeros dentro del mismo país; Turismo Emisor donde los residentes de un país viajan al extranjero.

El concepto de entorno habitual es de importancia para identificar la actividad turística, ya que ésta excluye los movimientos cotidianos por motivos de estudio o trabajo, aunque éstos se realicen entre ciudades; según la OMT, los criterios para definir el entorno habitual se relaciona con la frecuencia.




DEMANDA Y SERVICIOS TURÍSTICOS
Una característica fundamental de la actividad turística es que el turismo es un fenómeno de demanda, es decir, todo depende del consumo que realice un visitante, antes durante y después del viaje.
Por otra parte cabe señalar que los servicios turísticos, no son almacenables, como lo son en otras actividades, lo que no se utilizó un día no lo tengo disponible para otro momento, por ejemplo un hotel cuenta con 50 habitaciones y si hoy tiene ocupada 30, mañana no va a tener 80, sino que tendrá 50 nuevamente, lo que no se utilizó se perdió y así podríamos dar infinidad de ejemplos,  referidos al transporte, actividades en el lugar de destino, como las excursiones, entre otras.
Un punto fundamental para entender la complejidad de una CST, es que ésta se basa en el equilibrio entre los bienes y servicios demandados por los visitantes y las ramas de actividades que producen esos bienes y servicios. De manera Explícita, la OMT indica que ni un conjunto de datos sobre demanda, ni un conjunto de cuentas sobre determinadas ramas de la actividad, como la hotelería, agencia de viajes o gastronomía conforman un CST. (OMT, 2001)
A partir de las formas de turismo, ya mencionadas, es posible clasificar el consumo del visitante de acuerdo al lugar donde se realiza el gasto. Para comprender esto, pongamos un ejemplo que ayude a la comprensión del mismo.
Supongamos que una persona que reside en Argentina decide realizar un viaje al exterior, el mismo, seguramente abonará parte del mismo en la Argentina antes de su partida, otros gastos los realizará en el exterior y hasta se podría considerar algún gasto a su regreso. Aplicando este criterio a las formas de turismo y manteniendo el punto de vista de una CST argentina, podemos clasificar el consumo turístico, según los límites y según el movimiento de consumidores.  En el caso de la clasificación según los límites, podemos mencionar al consumo turístico interno, el cual abarca el consumo realizado por los residentes argentinos dentro del país, sean los mismos para viajar dentro o fuera del país. Si clasificamos según el movimiento de consumidores, diferenciamos, el consumo turístico receptor, abarca el consumo de visitantes no residentes dentro del territorio argentino; y el consumo turístico emisor,
considera el consumo de residentes argentinos fuera del país. También debemos hacer la aclaración de que si hablamos de consumo turístico nacional, nos referimos al consumo de residentes dentro y fuera del país.

Si bien se ha avanzado en el desarrollo de las cuentas satélites, es todavía muy complicado cuantificar con exactitud el impacto de la actividad turística a la economía de un país y poder saber qué porcentaje del PBI ocupa. Solo se tiene una noción de su aporte, pero muchos de los consumos que los visitantes realizan en su lugar de destino son difíciles de cuantificar.


FUENTES CONSULTADAS 

OMT, (2001). Cuenta satélite de turismo: Recomendaciones sobre el marco conceptual. (CST:RMC). Publicación conjunta OMT-OCDE-EUROSTAT. Naciones Unidas Nº S.01.XVII.9.
SERNATUR (1999): Servicio Nacional de Turismo.
Varisco, Cristina (2005): ¿Qué es una cuenta satélite de turismo?, en: FACES Nº 23, mayo- agosto.



1.Estudiantes de la carrera de Profesorado en Geografía. Cátedra Investigación Geográfica I
I.S.F.D. Nº34, Héctor Médici. Tres de Febrero. Pcia Buenos Aires. 

Turismo

El rol del turismo:
Su influencia social, económica y ambiental
María Soledad Bernabitti[1]

Resumen: Una visión global del turismo permite comprender la importancia de la dimensión económica, social, cultural y ambiental que tiene el mismo, así como sus posibilidades de desarrollo sostenido. El incremento del turismo aporta un claro beneficio a la economía, al empleo y a las recaudaciones fiscales de los Estados, particularmente en las naciones más desarrolladas que es donde se concentra la mayor parte del gasto en servicios turísticos mundiales. En el caso de los países pertenecientes a América Latina y el Caribe no solo tiene un impacto directo sobre su economía, sino también que se proyectan en todos los campos de la vida de la comunidad.

Palabras clave: turismo;  empleo; PBI; intereses sociales;  desarrollo; conciencia turística; medio ambiente
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Según la Organización Mundial del Turismo, en el 2020 habrá 1600 millones de llegadas turísticas internacionales, sobre las 7800 millones de seres humanos que constituirían en ese momento la población mundial, lo que podría representar un gasto, o unos ingresos, según el caso,   más de 2 billones de Dólares. Con lo cual, el crecimiento del sector en materia de ingresos superaría al de las industrias del automotor, el petróleo y la alimentación entre otras.
En materia de empleo, el turismo ocupa en Estados Unidos a 20,8 millones de personas, en la Unión Europea, a 22 millones y en el sudeste asiático a 33,7 millones, en América Latina   a 10 millones, se prevé que en los próximos años la incorpore a escala mundial  a otros 100 millones de personas.
El turismo interno e internacional aporta actualmente unos 3,4 billones de Dólares al PBI mundial (10,7 del total), representando uno de los principales recursos del crecimiento económico internacional, en particular, el referido a las naciones más industrializadas. Se estima asimismo que un 7,5 de las inversiones de capital que se hacen en el mundo se destinan al turismo. En materia de recaudación de impuestos, que es cercana al 11,4 % del total, el volumen de los mismos puede alcanzar la cifra de 1,8 billones de dólares en todo el mundo.
Teniendo en cuenta, que en 1996 el turismo representó el 10,7 del PIB mundial, empleó a 225 millones de personas, aproximadamente el 10 % de la Población Económicamente Activa mundial; invirtió en instalaciones  y equipamientos cerca de 700 mil millones de Dólares, y produjo una recaudación billonaria en materia de impuestos. Puede deducirse  que el incremento del turismo reporta un claro beneficio a la economía, al empleo y a las recaudaciones fiscales de los Estados, particularmente en las naciones más desarrolladas que es donde se concentra la mayor parte del gasto en servicios turísticos mundiales.
Las diferencias que existen entre las distintas regiones no sólo no disminuyen sino que tienden a acentuarse. Además, las tres cuartas partes del turismo internacional corresponden a desplazamientos de un país a otro dentro de una misma región.
La importancia del turismo en el desarrollo nacional
En la declaración de Manila de 1980 se convino que  “todos los recursos turísticos pertenecen al patrimonio de la humanidad. Las comunidades nacionales y la comunidad internacional entera deben desplegar los esfuerzos necesarios para su preservación. También declara que la satisfacción de las necesidades turísticas no debía constituir una amenaza para los intereses sociales y económicos de los pueblos. La asamblea General de las Naciones Unidas pidió el desarrollo del turismo  como medio de alcanzar un nuevo orden económico internacional que pudiera permitir  la supresión de enormes desigualdades económicas entre los países subdesarrollados  y los más industrializados. Y que los mismos sean congruentes con los intereses de la conservación del medio ambiente humano.
 Hasta fechas recientes los gastos del turismo eran aprovechados sobre todo por los países que han logrado un estado de desarrollo relativamente avanzado, pero con la facilidad y el bajo precio de los viajes aéreos internacionales, un mayor número de países registran un crecimiento rápido de turistas extranjeros. Para los países en vías de desarrollo en particular, existe a la vez una posibilidad de explotar este campo y un reto a levantarse. La posibilidad de sacar provecho a ventajas del clima, de sus sitios naturales y de su patrimonio cultural  para obtener las divisas extranjeras de las cuales tienen gran necesidad.
En 2005, Argentina promulgó la Ley Nacional de Turismo 25997, reconociéndolo como una actividad socioeconómica, estratégica y esencial para el desarrollo del país tanto es así que por un lado la potencialización  del turismo interno y por otro la demanda turística extranjera, han revalorizado la importancia de este sector en la economía.( Lic. Lorena G. Coria, 2007)
 La participación del rubro turismo y viajes en el PBI argentino es del 7,6 por ciento. Esto quiere decir, que en la actualidad, el turismo es la sexta actividad de importancia en la economía nacional después de la industria manufacturera; las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler; el comercio mayorista y minorista; el transporte, almacenamiento y comunicaciones; y la enseñanza. En el 2007, la actividad generó 1.198.366 puestos de trabajo –el 7,2 por ciento del empleo total-. Es decir, el turismo es el quinto responsable en la generación de trabajo en la Argentina, superando a sectores como construcción; actividades primarias y extractivas; y transporte, almacenamiento, y comunicaciones. En términos relativos, los ingresos por exportaciones de turismo en Argentina representan el 7,5 por ciento del total de exportaciones de bienes y servicios, constituyéndose en el cuarto sector exportador durante el año 2007, detrás únicamente de los complejos aceitero, petrolero y automotriz. Ahora que, desde la perspectiva economía política nacional debe interrogarse por el impacto de la actividad turística en la estructura social en su conjunto. (Kopecek 2011).Es decir, además de analizar la actividad económica desde el punto de vista de la acumulación, analiza la actividad económica desde el punto de vista, social, ambiental.
Los residentes de muchos lugares turísticos, creen que para potenciar su desarrollo necesitan más infraestructura, más inversión, más promoción, más, estar en internet, pero afirmando que la idea más importante es el trato. Por eso, se entiende que la conciencia turística es el eje sobre el que hay que trabajar.
Lo que una comunidad debe saber es que todos deberían asumir el compromiso que supone el trato cotidiano con el turista.
Esa cultura no es otra cosa que el conjunto de las manifestaciones, hábitos y prácticas de una comunidad que sabe que su identidad turística pasa por el compromiso asumido en la relación que establece con el visitante, y que sirve para generar una oferta distinta que posibilitará la incorporación de nuevos actores a la escena turística y, como consecuencia, la generación de empleo genuino sobre la base de lo que denomino “la artesanía del trato humano” (Jorge Guitelman, pág. 41, 1997).
El contexto del turismo en América Latina y el Caribe   
La importancia de los países de América Latina y el Caribe en el reparto mundial resulta insignificante, dentro de los indicadores economicistas del modo transnacional predominante. Para más de treinta naciones, dependencias coloniales o estados que conforman la región, los ingresos por turismo internacional se reducen, con datos de 1996 a 7,8 por ciento del total mundial- 33,3 mil millones de dólares frente a 425,3 mil millones de dicho total –una  cifra que no representa siquiera la mitad  de los que reciben por ese mismo concepto  EE.UU. Y Canadá (73,3 mil millones, de los cuales más del 90% corresponde a EE.UU.).


Condiciones geográficas del medio ambiente
El entorno físico y las condiciones geográficas del medio ambiente, ofrecen siempre una importante dimensión cultural en la medida que apela a la memoria y al imaginario de quienes acceden a ellos, desempeñando un papel frecuentemente esencial en la atracción del  recurso turismo. En el caso latinoamericano y caribeño, el potencial de dicho entorno y condiciones es tan inmenso como multifacético; tanto, que ha logrado salir, si no ileso, al menos  airoso, de casi cinco siglos de ininterrumpido saqueo.
Sin embargo la acción depredadora ha dejado sus huellas. A lo largo de la historia en los recursos materiales e inmateriales de los países llamados subdesarrollados ha marcado los límites del crecimiento posible, reduciéndolo a los conocidos términos del subdesarrollo. Las dificultades económicas y financieras conocidas a partir de esa situación aparecen en todos los campos, particularmente en el de los servicios sociales, como son los relacionados con el turismo, y han dificultado hasta el momento la instalación de alternativas superiores.
La escasez de medios económicos y las consecuentes reducciones presupuestarias afectaron aspectos vitales del desarrollo nacional, lo cual incidió directamente sobre las posibilidades del recurso turismo, trabado por el deterioro existente en los sistemas de transporte y comunicaciones, alojamiento y hotelería, centros de recreación, recursos histórico – culturales; etc. Pero aunque estas limitaciones revisten de importante significación, ellas no son menores a la falta de claridad y firmeza en lo relacionado con las políticas necesarias para emprender el cambio. Tal vez el último aspecto haya tenido más importancia que el primero, en la situación de estancamiento  relativo a nuestros países; de ese modo, la aparición de cualquier propuesta proveniente de las grandes metrópolis seria siempre bienvenida ante la pobreza de las iniciativas locales. El turismo apareció como una especie de tabla de salvación en el marco de la improvisación dominante, ya que con él se pretendería solventar las dificultades de falta de divisas y de capital, así como la escasez de mercados.

Bibliografía
-Guitelman, Jorge (1997). Los artesanos del trato. Nuevos trabajadores del turismo. CIC P 30 - 40
-Octavio Getino. Turismo. Entre el ocio y el neo-ocio identidad cultural y desarrollo económico en América Latina y el Mercosur.  Edit Circcus La Crujia.
-Lic. Lorena G. Coria. (2007) Desarrollo local y estrategias de turismo sustentable, aportes a la identificación de los recursos del orden micro-regional. El caso de los municipios de los departamentos Pomán y Andalgalá de la provincia de Catamarca. Primer encuentro internacional sobre turismo y desarrollo. Encuentros académicos internacionales, organizados y realizados íntegramente a través de internet
Enlace web
-http:/juliankopecek.blogspost.com/2011/04/turismo-e-inclusión-social-en-argentina.html
-http://www.eumed.net/eve/resum/07-07/index.htm



[1] Estudiante de. I.S.F.D. Nº34, El Palomar.3 de Febrero. Cátedra de Investigación Geográfica II.

19 jul 2011

Los barrios cerrados

El boom de los barrios cerrados

¿Segregación o auto segregación?

Gómez Cecilia,  Torres Silvia[1]

Resumen: El actual modelo de acumulación capitalista muestra la dinámica que se consolida en América Latina desde los noventa,  consecuencia de la apertura del continente a políticas de corte neoliberal. Son conocidos los efectos sociales de estos procesos, el aumento de la desocupación, empobrecimiento de la población,  concentración de la riqueza en sectores que pudieron adaptarse al sistema dando lugar a un proceso de fuerte polarización social y a una concentración territorial en espacios de pobreza frente a espacios de riqueza. En este contexto, son las ciudades el espacio en donde los efectos de fragmentación y segregación son más visibles y evidentes, aunque estos fenómenos no son nuevos, un proceso complejo de segregación social urbana, producto no sólo del modelo económico, sino también de las decisiones tomadas por los propios actores sociales.
La privatización del espacio urbano, no es más que la privatización del espacio que antes era público y se encuentra avalada por legislación ad-hoc.   Resultado de ello son  áreas residenciales cerradas por muros y barreras que cuentan con vigilancia las 24 horas del día, con dispositivos de seguridad  que impiden el libre acceso a ellos por parte de los no residentes. La mayoría de ellas está situada en donde hay tierra disponible para la realización de este tipo de emprendimientos, en las áreas suburbanas, donde se  ha generado un importante cambio en los patrones de uso del suelo urbano.
Polarización social,  paisaje contrastante, pobreza y riquezas dando forma a un nuevo modelo urbano. Paisajes perceptibles a simple vista en el conurbano bonaerense y aledaños, reafirmando y reproduciendo, el resultado de la globalización neoliberal, segregación o auto segregación.





Palabras clave: polarización, privatización, inseguridad, fragmentación, segregación, autosegregación.

“En realidad, la burguesía dispone únicamente de un método para resolver el problema de la vivienda de modo vacilante, es decir, resolverlo de modo que la solución continuamente reproduzca de nuevo el problema.” (Harvey, 2000).
Las áreas urbanas están cada vez más divididas y proclives al conflicto.  Este es el resultado de las últimas tres décadas del siglo XX, lejos de encontrar soluciones, dicho proceso se aceleró y se diversificó, acentuando y reproduciendo en las formas espaciales de nuestras ciudades las características de la sociedad capitalista en el marco de la economía neoliberal. La brecha entre los ricos y pobres, los que tienen o no tienen,  se hace cada vez más amplia y parece más difícil de cerrar.
Pero como si fuera poco en el interior de este proceso, se ecuentra otro, que afecto a la clase media. “Con una virulencia nunca vista, el proceso de dualización se manifestó al interior de las clases medias. La profunda brecha que se instaló entre ganadores y perdedores echó por tierra la representación de una clase media fuerte y culturalmente homogénea […]los noventa, terminaron por desmontar el anterior modelo de integración,  poniendo en tela de juicio las representaciones de progreso y toda pretensión de unidad cultural y social de los sectores medios (Svampa, 2001).  El resultado de esta diferenciación interclase, fue el surgimiento de “nuevos pobres, los perdedores […] por los nuevos patrones de segregación espacial,  desarrollados en la última década.  Nos referimos al proceso de suburbanización  de algunos grupos medios y medios­altos,  a partir de la creciente expansión de urbanizaciones privadas,  entre las cuales se destacan los barrios privados y los countries., […]” (Ibidem).
Cuando hablamos de los barrios cerrados, no hablamos de espacios homogéneos, sino de modelos bien diferenciados entre ellos: country actuales o barrios privados, country antiguos o clubes de campo y chacras. Los primeros son de tamaño variable, cuyo principal rasgo es la vigilancia y seguridad permanente, pueden existir dependencias de uso colectivo, tales como club-house o  instalaciones deportivas; los segundos, se destacan por las instalaciones deportivas, un eje esencial de la vida del barrio y razón de que sus residentes pertenezcan a un grupo social más selecto capaz de solventar los costos de las expensas y cuotas sociales. En este sentido la residencia en los barrios cerrados es menos costosa; las chacras están más relacionadas con un estilo de vida cercano a la naturaleza, escapando de la urbanización, la diferencia en extensión es notable con referencia a los modelos antes mencionados. Entre los primeros las diferencias espaciales están dadas en relación a la clase alta o media alta, siendo la que corresponden a esta última las de menores dimensiones.
Los countries y barrios cerrados alcanzan hoy  más de 400  emprendimientos solamente para la  Región  Metropolitana de Buenos Aires. Generalmente se encuentran ubicados cerca de vías rápidas de circulación facilitando el desplazamiento hacia las áreas centrales de la ciudad donde se desarrollan las actividades cotidianas. Al estar localizados en zonas periféricas de la ciudad,  se encuentran cerca de villas inestables, acentuando los contrastes sociales.
El estudio sobre las causas del surgimiento de los barrios cerrados fue abordado por diferentes autores, encontrándose algunas que resultan coincidentes entre ellos: la inseguridad y la violencia urbana y la incapacidad del Estado para asegurar ciertos servicios considerados básicos; la desaparición en la ciudad del sentimiento de comunidad; el aumento de la desigualdad social y el acrecentamiento de la brecha entre pobres y ricos.
Sin duda la  razón principal por la que han surgido los barrios cerrados es, según diferentes investigadores (Blakely y Zinder, 1997; Caldeira, 2000; Low 2000; Landman, 2000; Carvalho, 1997; Svampa, 2001), “el aumento del crimen, el miedo a la violencia y el sentimiento de vulnerabilidad respecto a este problema social. En el caso de Argentina, es evidente que en los últimos años, el boom de este tipo de emprendimientos urbanos ha estado totalmente determinado por el aumento de la violencia y la inseguridad urbana” (Roitman, 2003). La privatización de la seguridad es un nuevo elemento en las ciudades (Caldeira, 2000), relacionado a la aparición de barrios cerrados, pero no exclusivo de ellos,  sino también de otros espacios públicos: bancos, negocios, shopping, clínicas  y áreas residenciales entre otras. “Asimismo, la privatización de la seguridad aparece como una respuesta al fracaso del Estado en la provisión de este servicio, cuestionando y desafiando el monopolio del uso legítimo de la fuerza que el Estado poseía anteriormente” (Roitman, 2003).  En este sentido, se trata de un nuevo estilo de gobernabilidad y de nuevas formas de control de la vida cotidiana, emanados desde los mismos individuos y no del Estado. Por otra parte,   la seguridad de los barrios cerrados ha sido violada en innumerables ocasiones, cabe destacar entonces  que la seguridad  es una sensación  y no un hecho.
Los barrios cerrados aparecen también como una moda, un verdadero proyecto inmobiliario  impulsada por sector privado a través  de  los desarrolladores urbanos guiados por la lógica del mercado para la obtención de mayores beneficios económicos. Este  tipo de emprendimiento urbano aparece como una solución para cierto grupo social que tiene ingresos altos y exige mayor seguridad  y buscan evitar la heterogeneidad social de los barrios abiertos, como así también, todo contacto con situaciones de pobreza. Pero lo cierto es que más allá de cualquier interpretación estos proyectos residenciales  representan la privatización del espacio público y su apropiación. Harvey decribe este hecho como la perdida de los ciudadanos  sobre el “derecho a la ciudad” (Harvey, 2008),  la apropiación de unos pocos de algo que fuera antes de todos y el Estado también contribuye a fomentar este proceso mediante la permisión del desarrollo de este tipo de emprendimientos privados y mediante la legislación vigente. Asimismo, el no satisfacer la demanda ciudadana de seguridad en la ciudad, lleva a que aquellos privilegiados que pueden satisfacer esta necesidad por sus propios medios, evidenciándose la existencia de profundas e injustas diferencias entre los distintos grupos socioeconómicos en cuanto al acceso a recursos y oportunidades.
Los que ganaron, los que perdieron, los de adentro y los de afuera en su sentido más amplio inmersos en el fenómeno de la segregación, que no es nuevo, sino inherente a la historia de las ciudades. La segregación social urbana puede entenderse como la separación espacial de los diferentes grupos sociales. En el interior de este proceso se encuentra el de  la segregación residencial, uno de los resultados de este proceso de fragmentación social  urbana.  En este sentido los barrios cerrados constituyen un caso extremo de segregación social urbana donde los dispositivos de seguridad se convierten no sólo en barreras físicas, sino también sociales, estableciendo claramente los límites y las diferencias existentes en el tejido social. Si bien pueden establecerse algunas consecuencias positivas generadas a partir de estos emprendimientos tales como: facilitar la instalación de infraestructura y servicios básicos en la zona circundante, aumento en el valor del suelo y de las residencias de la zona, impulsar la actividad comercial del área  y la creación de empleos (jardineros, guardias y servicio doméstico,   construcción),  el peso, las consecuencias negativas de los barrios cerrados es mayor ya que lleva implícito un sesgo de intolerancia al constituir enclaves exclusivos y refuerzan la polarización entre los de adentro y los de afuera. Pero caben las siguientes preguntas: ¿Quién segrega a quién? ¿Es la segregación es un fenómeno voluntario?  ¿Es la  autosegregación solamente un tipo de segregación?
En el caso de las personas que residen en un barrio cerrado, se trata de que ellos son los que deciden segregarse constituyendo un tipo de segregación voluntaria pero a la vez,  los residentes en barrios cerrados segregan al resto de la población excluyéndola de los beneficios que ellos poseen y el Estado contribuye a fomentar este proceso de segregación. Son entonces los residentes de estos espacios cerrados los actores sociales que se autosegregan. Pero no podemos olvidar que, los que perdieron, los de afuera, los pobres estructurales son los actores sociales que no tienen elección en el nuevo modelo de la globalización neoliberal ni en ningún otro modelo anterior, la segregación social urbana es histórica y solo puede revertirse tal situación recuperando como dice Harvey: recuperando el derecho a la ciudad (Harvey, 2008).















FUENTES CONSULTADAS
Ciccolella, Pablo.” Globalización y dualización en la región metropolitana de Buenos Aires. Grandes inversiones y reestructuración socioterritorial en los años noventa”. EURE 1999, vol. 25,  http://www.eure.cl/numero/globalizacion-y-dualizacion-en-la-region-
Harvey, David: (2000): “Lo urbano en 20 autores contemporáneos”, en: Mundos Urbanos Posible. A. M.  Ramos, Françoise Choay Edicions UPC.
--------------------(2008): “El derecho a la Ciudad”. Disponible en: www.scribd.com/.../David-Harvey
Robert, Federico (2004) “la Gran Muralla: aproximación al tema de los barrios cerrados”.Revista electrónica de geografía, Mundo Urbano www.mundourbano.unq.edu.ar/i
Roitman, Sonia (2003)  “Barrios cerrados y segregación social urbana”. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2003, vol. VII, núm. 146(118).<http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-146(118).htm>

Svampa,  Maristella  (2001): “Los que ganaron. La vida en los countries y barrios privados”. Buenos Aires: Biblos.











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[1] Gómez, Cecilia y Torres, Silvia. Profesores en Historia del nivel secundario. Estudiantes del profesorado en Geografía. Cátedra de Investigación Geográfica II. I.S.F.D. Nº 34. El Palomar, Tres de Febrero. Provincia de Buenos Aires.

10 jul 2011

Energías alternativas

Energías alternativas

Luis González[1], Julio Medina[2],  Diego Viqueira[3]




Resumen: Desde que el hombre primitivo descubrió el fuego, lo que le permitió cocinar sus alimentos y poder despejar aquellos lugares que le eran inaccesibles, ha venido utilizando distintos medios para obtener la energía necesaria para diversos usos. Recién en el siglo XVIII con la Revolución Industrial, pudo dar un salto trascendente en el uso de las energías proporcionadas principalmente por el carbón y el petróleo.
Actualmente, ante la mayor demanda de energía a nivel mundial, la constante y creciente contaminación ambiental, el calentamiento global y la posibilidad cada vez más real del agotamiento del petróleo; muchos países están abocados en la búsqueda de otros tipos de energías que lo reemplacen.
El presente trabajo está orientado en la búsqueda de información sobre  las nuevas energías o energías alternativas, muchas de las cuales están aún en  etapas de  pruebas e investigación; y constituye también, una primera entrega de una serie de artículos sobre la misma temática.

Palabras clave: Energía mareomotriz, localización, impacto visual.
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Energía mareomotriz

El movimiento de las mareas ha sido, desde hace mucho tiempo, de interés para el hombre. En la actualidad la energía mareomotriz ha demostrado ser una fuente de suministro eléctrico viable en aquellas zonas costeras que tienen la particularidad de poseer grandes movimientos oscilatorios del mar. Esto es posible mediante el aprovechamiento de la diferencia que diariamente se da en el nivel de las mareas. El mecanismo consiste en almacenar agua en el momento de marea alta (pleamar), y liberarla posteriormente durante la bajamar, logrando que las aguas a su paso activen  turbinas generadoras de electricidad. Para que la potencia pueda ser aprovechada de manera eficiente, es necesario que la amplitud de las mareas sea de al menos de cinco metros de alto y que exista un golfo que permita el almacenamiento del agua durante la pleamar.
Se estima que el potencial total del planeta para la producción de energía eléctrica de fuente mareomotriz se ubica en torno a los 64.000 megavatios. De ese volumen, la potencia realmente aprovechable rondaría los 15.000 megavatios. Anualmente la energía mareomotriz podría aportar unos 635.000 gigavatios / hora, lo que equivale a 1.045 millones de barriles de petróleo o a 392 millones de toneladas de carbón.
Las áreas con mejores condiciones para la instalación de este tipo de centrales eléctricas se encuentran en el litoral atlántico canadiense, en las regiones costeras francesas de Bretaña y Baja Normandía, en el sudoeste de Inglaterra, en el Mar Blanco – al noroeste de Rusia, en el Mar de Ojotsk – al este de Rusia y en la franja costera de la Patagonia Argentina, más precisamente, en el litoral marítimo de Chubut y Santa Cruz.

Centrales en el mundo

La primera obra de gran escala para la explotación de este tipo de energía empezó hace poco mas de medio siglo, en el estuario del río Rance (Bretaña Francesa), una zona donde la amplitud de las mareas llegan a alcanzar los 13,5 metros de altura. La usina empezó a funcionar en 1966 y posee un dique de 750 metros de longitud, con 24 turbinas que producen 240 megavatios.
En 1968 Rusia inauguró una usina en el fiordo de Kislaya Guba, sobre el Mar de Barents, próximo a la frontera con Finlandia. En un principio generaba 400 kilovatios de energía, pero luego su capacidad se incrementó llegando a los 1.200 kilovatios.
En 1980 China puso en marcha  una central de energía mareomotriz en Jiangxia, con una capacidad instalada de 3.200 kilovatios.
En 1984 Canadá inauguró la estación experimental de Anápolis Royal, en la bahía de Fundy (donde hay olas de hasta 16 metros de altura), con una potencia instalada de 20.000 kilovatios.
“Además de renovable y no contaminante, esta fuente energética no concentra población y en los lugares aptos no fluctúa con la época de año, si bien representa un impacto visual, la localización es puntual y el traslado de energía muy costoso” (Stanganelli, 2006, p.56).

Posibilidades argentinas

La costa atlántica Patagónica posee uno de los lugares naturales ideales para el desarrollo de energía mareomotriz. Sus olas llegan a alcanzar alturas que van desde los 5 a los 12 metros. Actualmente, los expertos se concentran en la Península de Valdés, donde el istmo Ameghino separa a los golfos San José y Nuevo, actuando como dique neutral. Entre estos dos golfos existe un desfasaje de mareas de cinco horas, por lo que la usina podría llegar a producir más de 8.000 millones de kilovatios / hora en forma continua.
El gobierno de Santa Cruz  firmó el 10 de septiembre de 2010, un convenio con las empresas ENARSA (Energía Argentina S.A.) y GENTERSA (Generación Térmica S.A.), para la elaboración de un estudio de factibilidad con vistas a instalar nuestra primera central generadora de energía mareomotriz.

Bibliografía

  • Stanganelli, Isabel: Las fuentes de energía en el cono sur. Mendoza, Caviar Blue, 2006.
  • Roca, Mariano: Revista Def, Buenos Aires, TAEDA, 2011.
  • Secretaría de Energía de la Nación Argentina. Disponible en: www.energia.gov.ar
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www.geohistoricoeducativo.blogspot.com


[1]  Estudiantes de la carrera de Profesorado en Geografía, tercer año, cátedra Investigación Geográfica I del I.S.F.D. Nº 34. El Palomar. Buenos Aires.



9 jul 2011

El nuevo estado en África


Sudán del Sur
Nuevo Estado en África

Comisión de Publicación



Resumen: El mapa político mundial le da la bienvenida a un nuevo estado. Sudán del Sur es a partir del 9 de julio de 2011, el nuevo integrante de los estados nacionales, luego de una sucesión de penosos acontecimientos que significaron dos guerras civiles y el saldo de más de 2,5 millones de muertos. A ello se suma un territorio diezmado desde la independencia del que ahora será su vecino del norte, con una profunda crisis alimentaria, sanitaria y de infraestructura, que exige observar cómo será su historia a partir de hoy.

Palabras clave: Estado – nación, colonialismo, independencia.



El continente más azotado por todos los males posibles mueve sus límites incorporando un nuevo estado producto de varias décadas de reclamos y luchas internas y apetitos externos. Sudán del Sur es reconocido por la comunidad internacional  como uno de los 55 estados africanos, el que hasta ahora formaba parte de un nutrido grupo de territorios que reclama su autonomía e independencia.
Millones de víctimas fatales, incontables grupos de refugiados son testigos del fin del período de autonomía estampado en un acuerdo de mediados del año 2005, y cuando un referéndum aprobado por el 99% de la población concretó la secesión de este frágil territorio localizado a las puertas del cuerno africano.
Si bien desde lo político, Sudán del Sur tomará las riendas de su destino, el futuro reciente no se vislumbra como un camino fácil de transitar. Juba (Yuba), su capital y los diez condados que lo conforman a partir de hoy, muestran la cara más dolorosa de guerras civiles, enfrentamientos culturales, saqueos del binomio estados centrales – multinacionales, lo que demandará etapas de reconstrucción sin vicios de corrupción.
La ayuda internacional, que siempre llega tarde e insuficiente, fue la base de una economía ultra dependiente, con riquezas petroleras que se erigen como la nueva estructura de su organización económica; el 75% de las reservas de hidrocarburos serán controladas desde el sur, en las zonas de Yei, Juba, Yambio y, más al norte Malakal, donde se encuentran las explotaciones en ejecución,  pero que dependerán de próximos acuerdos con Jartum para el aprovechamiento de los oleoductos que transporten el fluido hasta los puertos en el Mar Rojo. Pequeños yacimientos de oro, cobre, hierro y zinc, completan los aportes que esta actividad extractiva puede incorporar a su producto bruto. La agricultura de subsistencia  predomina entre las 500 tribus con un centenar de variedades lingüísticas.
Sus flaquezas sociales son también prioridades en este nuevo país. En sus algo más de ocho millones de habitantes inquietan los indicadores demográficos; una esperanza de vida de entre 53 y 60 años, una mortalidad infantil que se ubica entre el 4 y 12% en niños menores de 5 años (según datos del Banco Mundial en 2007), son algunos de los desafíos al que el nuevo estado debe enfrentarse.
Todo ocurre como si a partir de ahora hubiera que tener en cuenta varias Áfricas…Una, a la deriva, sangrada por guerras civiles abiertas o larvadas, otra, buena alumna de los organismos internacionales, especialmente los financieros (Leymarie, 1999, p. 250) La estabilidad política e institucional es la asignatura que será el sustento para superar años de conflictos. Desde lo político, la elaboración del mapa colonial africano desembocó en el mapa actual, en un continente de compartimentos no queridos e incoherentes, que ha dejado en África más motivos de desunión que fuerzas de unión; en estados – mercados fuertemente dependientes de las economías de los países centrales más que en estados – naciones, que hace dudar de si se ha descolonizado realmente África (Cabot, 1978).
La relación con sus vecinos no es un signo alentador. Uganda y la República Democrática del Congo en el sur, Etiopía al este y Chad al oeste, no ofrecen alternativas sencillas de abordar, tanto en las relaciones entre estados, como las problemáticas internas de todos ellos, tal vez, el único signo de similitud.
Si bien en las etapas del desmantelamiento del imperio británico de mediados del siglo XX agruparon varias colonias que dieran lugar a estados independientes más grandes y posiblemente más viables (Taylor, 1994), esta realidad de estados más pequeños pueda hacer posible una alternativa menos injusta. Por el momento es expectativa y esperanza de el estado 193 integrado a las Naciones Unidas.

C.E.B.


 
fuente: El País.com

FUENTES DE CONSULTA

  • Banco Mundial. África. Development Indicators. 2007.
  • Cabot, J: “Las fronteras coloniales de África”, en: López Trigal, L. y del Pozo, P: Geografía Política. Madrid. Cátedra. 1999.
  • Gobierno Autónomo de Sudán del Sur. Disponible en: http://www. gossmission. org/ goss/ index.
  • Leymarie, P: “La deriva del continente africano”, en: Geopolítica del caos. Madrid. Temas de Debate. 1999.
  • Taylor, P: Geografía Política. Economía mundo, estado – nación y localidad. Madrid. Trama. 1994.


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19 jun 2011

América vulnerable

América Vulnerable
La incidencia de los factores socio - naturales

Comisión de publicación[1]

Resumen: A comienzos del tercer milenio podemos afirmar que la situación de riesgo en el continente americano se encuentra en uno de sus máximos posibles. Pretendemos abordar  las diversas dimensiones que dieron y dan origen a las problemáticas más delicadas,  exponer el grado de vulnerabilidad social producto de la naturaleza y de los hombres.
La presente es la primera entrega de una serie de trabajos elaborados con la finalidad de discutir las distintas formas que ponen en riesgo socio - natural a toda América Latina, abordando problemáticas referidas al ambiente y las sociedades que actúan en él.

Palabras clave: Riesgo, vulnerabilidad, recursos estratégicos, apropiación.


La gran diversidad natural ha sido objeto desde la época de la conquista de los apetitos más variados. Este flagelo no cambió a lo largo de la historia, y hoy, sigue siendo sometida a una amplia gama de apropiación. Desde la declaración en los noventa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que coloca a América Latina como poseedora de una oferta natural envidiable: “Cinco de los doce países más ricos del mundo en cuanto a especies vegetales y animales – los llamados países de megadiversidad ecológica – están en América Latina: Brasil, Colombia, México,  Perú y Ecuador” (PNUD, 1991)
Deben sumarse a la afirmación de las Naciones Unidas, la amplitud de recursos que se encuentran localizados en toda la superficie latinoamericana; la región andina, la selva mesoamericana de Costa Rica, por mencionar una, las cuencas hidrográficas del Orinoco, Paraná – Plata, vastas zonas aptas para la producción agropecuaria, reservas de agua en estado sólido en la Patagonia Austral, en acuíferos como el Guaraní, hidrocarburos, entre muchas otras, nos ponen en alerta en la exigencia patrimonial como reserva o para su utilización.
Una práctica, siempre recibida con beneplácito por los gobiernos de turno de los países americanos, resulta  la iniciativa de las Naciones Unidas en declarar Patrimonio de la Humanidad, Reservas Biológicas o Históricas, los espacios que poseen reservas estratégicas de recursos, limitando su uso y colocando un velo legal sobre potenciales o probadas zonas vitales y fundamentalmente escasas.
El Parque Nacional los Glaciares, las Ruinas Jesuíticas del nordeste argentino, la Amazonia, por ejemplo, ¿son reservas cuya propiedad corresponde a cada estado nacional?
Ante la necesidad de explotación, ¿son soberanos los derechos patrimoniales? ¿Está protegida su tenencia por el Derecho Internacional?
“Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo. A cada cual se le ha asignado una función, siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más de dos eslabones, y que por cierto también comprende, dentro de América Latina, la opresión de los países pequeños por sus vecinos mayores y, fronteras adentro de cada país” (Galeano, 2003, p. 16)
El escenario global nos coloca en una situación de indefinición y de indefensión, la caída de las fronteras nacionales no son más que situar en zona oscura el presente y el futuro en todas sus dimensiones, donde las decisiones políticas que persiguen fines económicos producen consecuencias sociales, culturales y ambientales. “Uno de los problemas conceptuales más complicados que se plantea cuando se trata de justificar la dicotomía hombre – naturaleza es qué hacer con todas las cosas que permanecen en la zona gris en que se encuentran” (Reboratti, 2002)

Riesgo existente y riesgo adquirido

El territorio latinoamericano se encuentra inmerso en un riesgo permanente. La naturaleza expone periódicamente los avisos de su presencia. Diversas manifestaciones exógenas y endógenas nos demuestran el estado de vulnerabilidad  que pone en situación de riesgo a personas y bienes. Aumenta el estado de situación la actividad humana, ejercicio que genera, aún siendo responsable y sostenible, un impacto sobre el medio natural y artificial.
Esto hace necesario plantear algunas consideraciones conceptuales sobre riesgo y vulnerabilidad natural y social, exponiendo algunos casos puntuales que en la actualidad son objeto de esta frágil situación.
Actualmente existen escasos lugares en el continente y en el mundo que no pertenezcan, directa o indirectamente, al llamado ambiente del hombre (Ferry, 1994). El crecimiento de la población, en su gran mayoría, los sectores medio bajo y bajo, fueron ocupando territorios no seleccionados por decisión propia sino empujados hacia las regiones que se encuentran en situación de vulnerabilidad natural (zonas sísmicas, semi desérticas, profundamente erosionadas, inundables), sin contar con el elemento crucial para su radicación: el conocimiento de operar y desarrollarse en ámbitos acordes con sus pautas sociales y culturales. Otros, en cambio, ocupan los suburbios y conurbaciones de ciudades con distinto grado de importancia, ocupando también las actividades de menor o inexistente protección social. (Se excluyen de esta clasificación a aquellos pueblos que ocupan históricamente las regiones naturales vulnerables, como las andinas o selváticas, debido a que estos sí cuentan con atribuciones propias de estas regiones y pautas culturales tradicionales)
Vemos como lo natural y lo social forman parte de un mismo proceso, de beneficios particulares, restringidos y perjuicios globales; sostener lo salvaje o lo civilizado supone una dicotomía algo pasada de moda y de análisis parcial. Todos estamos expuestos a diferentes grados de riesgo y en consecuencia debemos conocerlos para tratar de comprender su dinámica y así elaborar pautas de análisis generales, sin desviar el foco de las particularidades propias de cada espacio. “Cuando más uno conoce sobre su historia, más se da cuenta que la tal naturaleza virgen no es lo que parece. Lejos de ser el lugar en la Tierra que se mantiene apartado de la humanidad, es un hecho profundamente humano. De hecho, es la creación de una cultura humana muy particular en momentos muy particulares de la historia humana. No es el santuario prístino donde los últimos remanentes de una naturaleza intocada –en peligro pero aún trascendente- pueden encontrarse sin la pátina de la civilización” (Cronon, 1996)


La construcción social del riesgo

Los fenómenos naturales existen desde la existencia misma del planeta. Lo mismo las consecuencias de sus efectos. Es a partir de la incorporación de la sociedad que produjo una variación sobre esa misma resultante. Desde la época del poblamiento americano estos fenómenos actuaron sobre las sociedades: Las sequías del nordeste brasileño de 1822 y en México de 1856 y 1900; el terremoto en Lima de 1746 y la crisis del suelo tucumano de la segunda mitad del Siglo XVIII, entre otros, que sumaron de manera más profunda las problemáticas de origen social.
Aunque parecen golpear sin previo aviso, los desastres son predecibles en diversos grados y sus efectos dependen de la vulnerabilidad ambiental y humana (PNUMA, 2000). En casi todos los casos puede señalarse una acumulación de eventos de impacto relativamente menor que compromete la capacidad de respuesta de los sistemas naturales, aumentando su vulnerabilidad. Aunque en este proceso de acumulación no hay un deterioro inmediatamente perceptible en el funcionamiento del sistema, el mismo se hace evidente cuando la zona se ve impactada por un evento de mayor intensidad.
En el ámbito de la nueva ciencia de la sustentabilidad crece la convicción entre los investigadores, respecto al valor del análisis de la relación sociedad-naturaleza (sistema ambiente), en varias escalas espaciales y temporales, así como a interpretar sus procesos (incluyendo los fenómenos contingentes, como el riesgo ambiental y las catástrofes), acorde con la posibilidad de intervenir a futuro sobre las trayectorias de cambio observadas. (Haberl, 2003). En cualquier caso, tanto éstas como las respuestas alternativas dependen de la escala de observación de los sistemas ambientales. (Iglesias, Roco, 2007, p. 9)
Los especialistas y los estados, son conocedores que la prevención, la previsión, la precaución, son actos que, llevados a cabo como política constante, resultan más efectivos, menos onerosos que la actuación post evento. Lógicamente debieran ser políticas de estado apoyadas en análisis de especialistas en cada tipo de riesgo, aunque ciertas realidades no lo demuestren. Si el destino de fondos para mecanismos preventivos no es considerado como oneroso sino como de inversión a mediano y largo plazo, otras serían las consecuencias para la sociedad.
Los eventos recientes en Chile y Haití afectados por movimientos sísmicos son prueba contundente de la actuación previa y temprana. Otras hubieran sido las consecuencias de la cantidad de pérdidas de vidas si los sistemas funcionaran coordinados. Lo anterior no responde a la capacidad financiera de los estados en hacer frente a situaciones de este tipo – como en el caso de Haití - . Ejemplos sobran en Cuba – supuestamente un país con profundos problemas económicos y financieros – cuando se conocen las cifras casi inexistentes de pérdidas humanas ante la presencia periódica de ciclones tropicales.
Si el mapa de los riesgos en América Latina es leído acorde a su vulnerabilidad, los sistemas de alerta temprana, de previsión y actuación, formarían parte del análisis y no las estadísticas post evento que consisten en armar un ranking de desastres y catástrofes sencillamente reducibles.


FUENTES CONSULTADAS

  • Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente de América Latina y el Caribe (1991). Nuestra propia agenda. PNUD. México. P. 13.
  • Cronon, William (1996): “Uncommon Ground. Rethinking the human place”, en: Reboratti, Carlos (2002): Ambiente, sociedad y territorio. Una visión geográfica de nuestro mundo. Quilmes. UVQ.
  • Galeano, Eduardo (2003): Las venas abiertas de América Latina. Buenos Aires. Catálogos. XXII Edición, revisada y corregida.
  • Goodland, Robert (1997): “La tesis de que el mundo está en sus límites”, en: Goodland, Robert: Medio ambiente y desarrollo sostenible, más allá del Informe Bruntland. Madrid. Ed. Trotta.
  • HABERL, Helmut y otros (2003) “Progress towards sustainability? What the conceptual framework of material and energy flow accounting (MEFA) can offer, en: Iglesias, Alicia y Roco, Jorge (2007): Desafíos de la sustentabilidad del desarrollo. Estrategias de manejo del riesgo ambiental. Revista Universitaria de Geografía, 16, 13 – 48.P, 9.
  • Natenzon, Claudia (1995): Catástrofes Naturales, riesgo e incertidumbre. Serie Documentos e Informes de Investigación. Buenos Aires. FLACSO.
  • Panorama del impacto ambiental de los recientes desastres naturales en América Latina y el Caribe (2000). Documento preparado para el Comité Técnico Interagencial del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe, 23 de febrero de 2000, PNUMA, México, D.F., México.





[1] Geohistoricoeducativo.blogspot.com. Comisión de publicación. C.E.B.